Devocional Nehemías 4:15–23: Trabajo, Vigilancia y Oración
Devocional Nehemías 4:15–23: Trabajo, Vigilancia y Oración Estudio de Nehemías 4:15–23: cómo Dios frustra los planes del enemigo, la importancia de servir en unidad y el poder de la oración en la batalla espiritual. Topics: devocional, .
Devocional Nehemías 4:15–23: Trabajo, Vigilancia y Oración
Dando continuidad al capítulo 4 del libro de Nehemías, el mensaje bíblico de hoy se encuentra en los versículos 15–23 y es el siguiente.
Mensaje Bíblico: Llamados a llevar la obra adelante.
Observaciones
En estos versículos, podemos constatar los siguientes puntos.
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Dios frustra los planes del enemigo. Vimos en los versículos anteriores que los detractores (Sanbalat, Tobías, el ejército de Samaria, los árabes y los amonitas) decidieron emplear varias tácticas (p. ej., intimidación, confusión y desmotivación) para disuadir al pueblo de Israel de continuar las obras. Pero aunque nosotros no siempre sepamos los planes del enemigo, Dios sí los sabe. Fue gracias a Dios que ellos supieron lo que los enemigos intentaban hacer y pudieron regresar a las obras. Pues Dios frustró sus planes y los propios enemigos se dieron cuenta de ello (Nehemías 4:15). De ahí la gran importancia de estar siempre buscando a Dios a través de la oración, pues Él nos revelará los planes del enemigo.
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Dios nos llama a servir y combatir en unidad. Sin embargo, a pesar de que Dios frustró los planes del enemigo, eso no significaba que el enemigo se fuera a detener ni que los problemas se hubieran acabado. Muy al contrario, a partir de ese momento, todos los israelitas, tanto los que trabajaban como los que no, se armaron con espadas, escudos, lanzas, y arcos y flechas para protegerse en caso de que los enemigos decidieran atacar como prometían. Mientras trabajaban, estaban todos armados y preparados para defender sus casas (es decir, hijos, hijas, mujeres, etc.) si el enemigo decidía atacar. Incluso cuando terminaban las construcciones del día y se retiraban a descansar, nunca se quitaban la ropa ni soltaban sus armas. Es decir, estaban siempre preparados con sus armas a su derecha para defenderse del enemigo (Nehemías 4:16–18).
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Dios nos llama a la consagración total. Mientras el pueblo continuaba con las obras, Nehemías llamó al pueblo y les alertó de lo siguiente: como la obra es grande y extensa y requiere que todos nos dispersemos para terminar la muralla, allí donde oigáis el sonido de la trompeta, reuníos allí, pues nuestro Dios luchará por nosotros. Aquí podemos observar que aun sabiendo que estaban amenazados de muerte por el enemigo, todos se sometieron al llamado de Dios. Se entregaron totalmente a la misión de reconstruir la muralla de Jerusalén: no huyeron de sus puestos de trabajo ni se descuidaron. Muy al contrario, continuaron celosamente las obras y estaban preparados para enfrentar cualquier problema porque sabían que Dios estaba con ellos (Nehemías 4:19–23).
A partir de esta historia también podemos extrapolar esto a nuestros días. Pues hoy también estamos reconstruyendo las murallas de nuestra fe en Jesucristo. Y al igual que el pueblo de Israel, seremos amenazados y perseguidos por el enemigo. Sin embargo, siempre debemos recordar lo siguiente: “No le digas a Dios cuán grande es tu problema; dile al problema cuán grande es tu Dios”.
Y nuestra única arma contra las trampas del enemigo es la oración. Pues nos permite conversar con Dios para adquirir conocimiento y sabiduría sobre los planes del enemigo, cómo lidiar con ellos, y quién es nuestro campeón que va a luchar por nosotros. Esto es tan importante que fue la arma principal de Jesús contra las tentaciones de Satanás en el desierto durante esos 40 días, tras el bautismo realizado por Juan el Bautista. ¡Jesús oró antes de que Satanás apareciera, durante el período en que Satanás lo tentaba, y después de lograr vencer las tentaciones de Satanás gracias al auxilio del Padre y del Espíritu Santo!