Devocional Hechos 4: Valentía ante las Amenazas y la Oración
Devocional Hechos 4: Valentía ante las Amenazas y la Oración Reflexión sobre Hechos 4: el arresto de Pedro y Juan, cómo superar la intimidación del enemigo mediante la oración y la generosidad en la iglesia primitiva. Topics: devocional, .
Devocional Hechos 4: Valentía ante las Amenazas y la Oración
Mi devocional de hoy fue sobre el capítulo 4 del libro de Hechos y esto fue lo sucedió.
Sinopsis: en este capítulo, Pedro y Juan son intimados por el sanedrín (i.e., los saduceos, fariseos y escribas y todos los haters de Jesus😅) porque estaban haciendo señales en nombre de Jesus Cristo y predicando el evangelio. Por eso, cada vez más personas del pueblo—primero, 3000 creyentes, pero, en este capítulo, casi 5000—de Jerusalem creyeron en el evangelio y aceptaron Jesus como su Salvador. Por causa de la influencia que Pedro y Juan fueron adquiriendo, los miembros del sanedrín decidieron aprisionarlos. Pero ellos sabían que tendrían que soltarlos porque no habían cometido ningún delito. Pero no podrían dejarlos seguir predicando el evangelio para que no conviertan más personas en Cristo. Entonces, ellos decidieron soltarlos pero los amenazaron para que paren de divulgar el evangelio. Mas los apóstoles no pararon, por lo contrario, ellos oraron a Dios para que les fortalezca para que puedan divulgar el evangelio con audacia. Por fin, la comunidad cristiana que seguía creciendo, depositaba el dinero de las vendas de sus bienes a los pies de los apóstoles. Por eso, ninguno de los apóstoles pasó necesidad—todos tenían una vida financiera de abundancia.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- El enemigo está siempre intentando detener la voluntad de Dios. No sé se te acuerdas, cariño, del libro de Neemias donde Sambalate, Tobias y los Samaritanos intentaron detener la construcción del muro de Jerusalem a través de intimidación, amenazas, etc. Bien, en este capítulo, las mismas tácticas fueron usadas por el enemigo. Pues los haters de Dios, amenazaban los apóstoles porque intentaban disuadirlos de seguir haciendo la voluntad de Dios. Ellos sabían que por los señales que los apóstoles hacían y sus predicaciones eran señales de personas que solamente fieles siervos de Dios podían hacer—especialmente, las predicciones de Pedro y Juan que no eran letrados. Además, sabían que cuanto más los apóstoles divulgaban el evangelio, más ciudadanos de Jerusalem se convertirían en Cristo. Esto era un problema para sus planes de mantener el control y influencia sobre el pueblo. Entonces, recorrieron a los métodos que pudieran siempre control intención de impedir que voluntad de Dios prevalezca.
- La oración como nuestro escudo y espada protectores. Cuando Pedro y Juan salieron de la cárcel y se reunieron con sus hermanos en Cristo, no se quedaron con miedo de seguir divulgando las buenas noticias del Reino de Dios. Al revés, ellos, juntamente, con sus hermanos, oraron para que Dios fortalezca sus fes para que puedan seguir divulgando el evangelio con audacia perante las amenazas de las autoridades. Aquí, podemos observar que ellos usaban tanto la oración para pedir protección divina de Dios, mas también la usaban para ganar fuerzas, convicción y coraje para divulgar el evangelio mismo enfrentando varios peligros. Es decir, que los apóstoles usaban la oración para la defensa y el ataque contra las fuerzas oscuras.
- La comunidad cristiana es muy importante para el bienestar económico de los siervos de Dios. En este capítulo, también percibimos que ninguno de los apóstoles pasaba necesidades por que la comunidad cristiana daba sus ganancias a los apóstoles como sustento. Esto permitió que ningún pasara por necesidades y pudieran seguir divulgando el evangelio por la Judea con menos una preocupación (i.e., financiera). Esto es algo que Dios siempre predicó el diezmo a todos sus siervos para que los levitas pudieran vivir de este sustento. Pues ellos no tenían empleos porque su propósito era servir a Dios por tiempo integral y necesitaban de la ayuda de sus hermanos en Dios para seguir cumpliendo sus propósitos. Lo mismo aconteció con los apóstoles de Jesus y la recién comunidad cristiana en Jerusalem. Y, en nuestros días, lo mismo se pasa con los líderes religiosos de la iglesia evangélica y la comunidad cristiana. Por eso, devemos siempre dar el diezmo y ayudar nuestros hermanos cristianos que están arriesgándose para divulgar el evangelio. Pues ellos tendrán que enfrentar muchas batallas contra el enemigo que los persigue e intenta detenerlos. Y cabe a nosotros ayudarlos a tener menos una preocupación en sus día a día.