Devocional Romanos 15: Apoyo al Débil y el Deber del Evangelio
Devocional Romanos 15: Apoyo al Débil y el Deber del Evangelio Reflexión sobre Romanos 15: el llamado a los fuertes a apoyar a los débiles, la responsabilidad de ser luz y la misión de llevar la verdad a los incrédulos. Topics: devocional, .
Devocional Romanos 15: Apoyo al Débil y el Deber del Evangelio
El devocional de hoy se encuentra en el libro de Romanos, capítulo 15, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo termina de escribir la carta dirigida a los Romanos y los explica dos cosas importantes que como cristianos debe llevar en cuenta: los fuertes en la fe debemos apoyar a los débiles y todos cristianos tienen el deber sacerdotal de divulgar el evangelio de Cristo a los incrédulos.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- Los fuertes en la fe debemos apoyar a los débiles, en vez de hacer lo que nos agrada. Esta es la razón por la cual las personas fuertes en la fe recibieron este don del Espíritu Santo—para ayudar a los demás. Es la misma razón por la cual recibimos los otros dones—fuerza, dinero, conocimiento médico, legal, etc. Todos estes nos fueron dados por Dios con el propósito de servirlo (i.e., divulgar el evangelio y ayudar los demás). O sea, no debemos usarlos para nuestros propios fines y, solamente, para las cosas que nos agradan (Romanos 15:1 NVI). Recibir estes dones también viene con sus responsabilidades. Pues el mundo donde vivimos está maldecido (Génesis 3:17 NVI). Hay tanto sufrimiento y oscuridad que la gente busca por una luz en el final del túnel. Como cristianos esta es nuestra responsabilidad—ser la luz del mundo (Mateo 5:14–16 NVI). Para guiar las personas que buscan esperanza hacia los brazos de Jesus Cristo.
- Todos cristianos tienen el deber sacerdotal de proclamar el evangelio de Dios, a fin de que los incrédulos lleguen a creer en Dios y sean santificados por el Espíritu Santo. Este es el mandamiento que Jesus nos dió. Y es una gran responsabilidad para nosotros cristianos. Pues debemos hacer nuestra parte para divulgar el evangelio de Jesus Cristo. Pero esto no quiere decir que no encontraremos adversidades. Es totalmente el contrario. Pues Jesus nos dijo que el siervo no es mayor que su señor (Juan 15:20 NVI). Es decir, se Él, un ser de índole perfecta, fue perseguido por hablar de la verdad sobre el reino de Dios, nosotros también seremos. Sin embargo, debemos llevar en cuenta que mientras divulgamos el evangelio, nuestra conducta debe ser congruente con la Palabra de Dios (Romanos 2:21 NVI). Pues de nada sirve proclamar que somos cristianos y divulgar el evangelio, cuando nuestras acciones demuestran lo contrario. Pues nada aleja más las personas de poca fe y no creyentes de Dios que la hipocresía cristiana (Romanos 2:24 NVI). Pues cuando nuestras acciones no condicen con nuestras creencias, nos volvimos en una piedra de tropiezo para aquellos que buscan a Dios (Romanos 14:13 NVI). Entonces, debemos, sí, compartir el evangelio (Marcos 16:15 NVI). Mas debemos también tener el cuidado para representar a Jesus Cristo (y, consecuentemente, Dios) de la forma correcta. Para que seamos una luz que apunta a Dios y no una piedra de tropiezo que apunta a ídolos.