Devocional 1 Corintios 8: Evita Hacer Tropezar a los Demás
Devocional 1 Corintios 8: Evita Hacer Tropezar a los Demás Reflexión sobre 1 Corintios 8: cómo usar nuestra libertad en Cristo con responsabilidad y evitar ser piedra de tropiezo para los hermanos en la fe. Topics: devocional, .
Devocional 1 Corintios 8: Evita Hacer Tropezar a los Demás
El devocional de hoy se encuentra en el libro de 1 Corintios, capítulo 8, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo advierte a los hermanos de la iglesia de Corinto para tener mucho cuidado con lo sacrificado a los ídolos para no influenciar los hermanos más débiles a pecar contra Dios.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- Debemos tener cuidado con lo sacrificado a los ídolos para no ser una piedra de tropiezo para los más débiles. Con esta observación, Pablo alerta a los cristianos en Corinto que si por ventura comemos carne sacrificada en templo de ídolos, debemos tener cuidado para no influenciar aquellos que no tienen el conocimiento y madurez espiritual a pecar (1 Corintios 8:7 NVI). Primero, uno no debe sacrificar nada a ídolos, pues, solamente, hay un único y verdadero Dios (1 Corintios 8:6 NVI). Segundo, si, por casualidad, uno come carne sacrificada a ídolos, pero, únicamente, adora a Dios y tiene la madurez espiritual para saber que la comida no, necesariamente, acerca ni aleja uno de Dios, no hay problema al nivel individual (1 Corintios 8:8 NVI). Sin embargo, uno debe tener cuidado con las personas alrededor (si haber personas) para no trasmitir el mensaje equivocado a los que no conocen tan bien la Palabra. Pues nuestra conducta puede influenciar esta persona con menos conocimiento a pecar por no saber los limites de lo que es y no es pecado dependiendo da situación (1 Corintios 8:9–11 NVI). Por eso, Jesus nos alertó para que no seamos el motivo del tropiezo espiritual de los demás (Mateo 18:6–7 NVI). Además, esto también se aplica a nosotros en otros contextos (e.g., ropas, bebidas alcohólicas, etc.). Por eso, la importancia de abandonar los comportamientos que pueden influenciar los demás a pecar. O, por lo menos, si tenemos la madurez espiritual para no pecar con ciertas practicas, no hacerlas en lugares donde otros que no tienen esta madurez puedan observar. Solamente, así podemos ser responsables lo suficiente para no inducir los demás a pecar.