Vista aérea de un manto de nubes blancas sobre el horizonte con rayos de luz solar atravesando un cielo azul despejado.

Devocional 2 Corintios 5: Morada Celestial y Reconciliación

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Devocional 2 Corintios 5: Morada Celestial y Reconciliación Reflexión sobre 2 Corintios 5: la esperanza de nuestra morada eterna en los cielos y el llamado a cumplir con el ministerio de la reconciliación con Dios. Topics: devocional, .

Devocional 2 Corintios 5: Morada Celestial y Reconciliación

El devocional de hoy se encuentra en el libro de 2 Corintios, capítulo 5, y esto fue lo que sucedió.

Sinopsis: En este capítulo, Pablo escribe en su segunda carta, dirigida a la iglesia de Corinto, explicándoles como nosotros (los cristianos) tenemos esperanza mismo viviendo en una tienda de campaña temporaria, porque supimos que tenemos una morada eterna celestial. Además, les explica también cómo heredamos el ministerio de la reconciliación con Dios a través del evangelio de Jesus Cristo.

Observaciones

Estas fueron mis observaciones.

  1. Nuestra esperanza como cristianos viene de la creencia que tenemos una morada eterna en los cielos con Cristo, aunque, ahora, vivimos en una tienda de campaña temporaria. Esta es la gran diferencia entre los creyentes y los no creyentes. Pues la vida no es fácil. Hasta Jesus dijo que en el mundo tendremos aflicciones. Y, realmente, creo que esta es la experiencia que todos seres humanos comparten: las adversidades y crueldades. Por eso, muchas personas se encuentran amargadas con sus vidas, en depresión o con un enorme vacío en su corazón. Pero las opciones que el mundo ofrece y que prometen llenar estes huecos, no lo hacen. En realidad, hacen lo contrario, se vuelven aún más esclavos de las cosas que idolatran en este mundo (e.g., dinero, belleza, fama, poder, etc.). Estas cosas no pueden llenar el vacío que solamente Dios puede. Esta es la difícil solución en que los no creyentes se encuentran. Sin embargo, para nosotros, los cristianos, tenemos una solución verdadera para este problema. Nuestra solución es Dios. Una divinidad cuyos atributos son la omnipotencia, omnipresencia, omnisciencia, la perfección, amor, justicia, etc. (Lucas 1:37, Salmo 139:7–10 y Proverbios 15:3). Además, es una divinidad personal con quien, nosotros como seres sociales podemos nos relacionar (Éxodo 33:11). Y Él nos ama de verdad y se importa con nosotros. Se importa de tal manera con nosotros que vio nuestra condición y hizo un plan para reconciliarnos con Él y salvarnos: envió su único hijo para que todos aquellos que creen en Él no perezcan mas sí reciban la vida eterna (Juan 3:16). Por eso, Jesus también nos dijo que a pesar de las aflicciones debemos tener buen ánimo porque Él venció el mundo (Juan 16:33).
  2. Heredamos el ministerio de la reconciliación con Dios por medio del evangelio de Jesus Cristo. Es decir, Jesus Cristo nos dejó con la responsabilidad de divulgar su evangelio para que todas personas puedan ser salvas como nosotros y recibir la vida eterna (Mateo 28:19–20 y Juan 3:16–17). Esto es una gran responsabilidad y debemos llevarla con mucha seriedad. Pues Jesus también nos dijo que debemos observar los dos mandamientos más importantes que son amar a Dios con todo nuestro ser y al prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:37–40). Y una persona no puede decir que ama los otros cuando sabe que tiene la cura para sanar la enfermedad y no la comparte con nadie (Mateo 5:43–44). Esto es una actitud egoísta y no es digna de alguien que se considera cristiano. Pues ante todo sufrimiento, desesperación, tristeza, dolor, injusticia, envidia y rencor sabemos que no fuimos creados para vivir así. Por eso, nuestros corazones y almas se vuelven indignados ante toda la crueldad e injusticia en el mundo (Mateo 5:6). Pues en el hondo de nuestro ser, supimos que fuimos creados por un Dios de amor, justicia y misericordia que quiere lo mejor para nosotros. Por eso, la importancia de compartir el evangelio de Jesus con todos para que todas estas personas puedan saber su verdadera identidad, su propósito y puedan recibir la salvación. Pues cuando uno entrega su vida a Dios, recibe la esperanza, paz de espíritu, consolación, confianza, fe, disciplina, etc. Es decir, se vuelve en una persona más preparada y capaz de enfrentar las turbulencias del mundo. Por tanto, si queremos honrar a Jesus Cristo y Dios, debemos amar el prójimo y ayudarlo a recibir su salvación a través del evangelio.
Cartel blanco en una cerca de malla de alambre con la cita bíblica «JESUS THE WAY THE TRUTH THE LIFE JOHN 14:6».
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