Devocional 2 Corintios 8: La Gracia de Dar con Generosidad
Devocional 2 Corintios 8: La Gracia de Dar con Generosidad Reflexión sobre 2 Corintios 8: el valor de la generosidad voluntaria, el amor al prójimo en la práctica y la bendición de ayudar a los necesitados. Topics: devocional, .
Devocional 2 Corintios 8: La Gracia de Dar con Generosidad
El devocional de hoy se encuentra en el libro de 2 Corintios, capítulo 7, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo escribe en su segunda carta, dirigida a la iglesia de Corinto, explicándoles e incentivándolos a dar con liberalidad y alegría por voluntad propia. Además, Pablo envía Tito y sus acompañantes a Corinto para encorajar e ayudar a fortalecer la fe de los corintios.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- La importancia de ser generoso. Esta observación ni siempre es evidente, pues, en el momento, cuando ofreces algo, lo pierdes y el otro gana. Suena confuso para muchos pues es contra intuitivo. Sin embargo, la generosidad es una de las mejores cualidades y dones que uno puede tener o desarrollar. Esto tanto en el nivel material como en el nivel espiritual. En el nivel material, cuando ofrecemos algo a alguien, podemos impactar positivamente la vida de esta persona. Pues podemos estar ayudando a traer más gratitud, esperanza, alegría, seguridad y conforto en la vida de esta persona. Esta acción generosa puede desencadenar una cadena de otras acciones generosas tanto para el recipiente como el dador. Esto es algo muy positivo en una sociedad, sin contar que promueve comunidad y amor al prójimo. Y estos son valores que las sociedades de hoy más necesitan debido al egoísmo y odio que se propagan. En el nivel espiritual es aún más importante, pues somos seres criados por Dios a su imagen y semejanza con propósitos (Génesis 1:26–27). Y según Jesus Cristo, fuimos criados para amar y compartir este amor con Dios y el prójimo (Mateo 22:37–40). Sin embargo, cuando fuimos criados en el Jardín del Edén, pecamos contra Dios por desobediencia. Consecuentemente, trajimos al mundo el pecado, la muerte y todas las maldiciones que lo acompañan (Génesis 3:11–19). Además, somos descendientes de pecadores y por eso tenemos la misma propensión a pecar. Y por causa de nuestros pecados, estamos condenados a muerte (Romanos 6:23). Fue necesario que Jesus Cristo viniera como ser humano para salvarnos de nuestros pecados a través de su crucifixión desde que lo aceptemos como nuestro Señor y Salvador (Juan 3:16). Entonces, si somos fieles seguidores de Cristo, debemos honrarlo y observar con alegría su nuevo mandamiento: amar unos a otros como Él nos amó. O sea, si, realmente, amamos Jesus, estaremos dispuestos y con ganas de ayudar los necesitados de todas las maneras que estuvieren en nuestro alcance. Es decir, uno no puede decir que ama el otro cuando se queda indiferente al sufrimiento ajeno—por ejemplo, no ayuda los necesitados. Pues según Jesus, Él rechaza todos aquellos que proclaman amarLo más se rehusan a ayudar el prójimo (Mateo 25:41–45). Por tanto, como cristianos debemos ser generosos y dar con liberalidad y alegría. Pues nuestra generosidad es muy importante y nuestra salvación depende de ella. Sin contar que aquel que da con liberalidad es más bienaventurado que aquel que no da (Hechos 20:35). O sea, este tendrá una porción mayor en el cielo y será considerado grande en el reino de Dios.