Devocional Hechos 25: La Apelación a César y el Plan de Dios
Devocional Hechos 25: La Apelación a César y el Plan de Dios Reflexión sobre Hechos 25: Pablo apela a César ante Festo y el rey Agripa, demostrando cómo la voluntad de Dios siempre prevalece sobre los planes humanos. Topics: devocional, .
Devocional Hechos 25: La Apelación a César y el Plan de Dios
El devocional de hoy se encuentra en el libro de Hechos, capítulo 25, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: Este capítulo, empieza con Porcio Festo, el nuevo gobernador de Cesarea, yendo a Jerusalén, donde los sacerdotes y líderes religiosos de los judíos le pidieron para que trasladara a Pablo y su caso a Jerusalén. Así él pudiera presidir sobre el tribunal en Jerusalén. Pero esto todo era un pretexto para que lo trajeran para después lo mataren en el camino. Sin embargo, Festo no aceptó y les hizo una contrapropuesta: convocarlos a comparecer en el tribunal de Cesarea, donde Pablo será juzgado. Y, así, en la audiencia ante los judíos, Pablo fue acusado, nuevamente, pero ni los propios acusadores sabían decir cuáles eran los cargos que acusaban a Pablo. Sin embargo, Festo queriendo congraciarse con los judíos propuso a Pablo el traslado de su caso a Jerusalén. Pero Pablo rechazó la propuesta, pues los judíos no sabían de qué acusarlo y no quería ser trasladado por personas que quieren apaciguar los judíos para mantener buenas relaciones. Entonces, Pablo sugirió trasladar su caso a Roma para ser juzgado por César y Festo aceptó la petición. Pero antes de hacerlo, Festo solicitó la opinión del rey Agripa, que vino a visitar Festo con su esposa, Berenice. Cuando Festo habló sobre el caso de Pablo al rey Agripa, él también quiso comparecer en una audiencia para conocer mejor su caso. Por fin, Festo solicitó la ayuda de las personas presentes (especialmente, del rey Agripa) para escribir una carta, con los cargos de Pablo, explicando a César las razones por el traslado del caso de Pablo a Roma ante él.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- La voluntad de Dios siempre vence en el final. Es muy interesante observar en todos los capítulos anteriores y devocionales, que los enemigos jamás se detienen. Y en este capítulo lo mismo sucede. Pues los judíos aprovecharon la visita de Festo a Jerusalén, para planear más una emboscada contra Pablo, con el intento de matarlo (Hechos 25:2–3 NVI). Pues ellos no se acordaban de las acusaciones que hacían contra Pablo; ni tenían ninguna prueba contra él (Hechos 25:7 NVI). O sea, eran, solamente, sus palabras contra las de Pablo y sus testimonios sin evidencias no serian suficientes para sentenciar a Pablo. Pero aún así, Pablo no fue puesto en libertad porque todos los gobernadores de Cesarea estaban complaciendo los judíos, manteniendo Pablo encarcelado para mantener buenas relaciones con ellos (Hechos 24:7 y Hechos 25:10–11 NVI). Esto, obviamente, causaba mucha aflicción y angustia a Pablo, pues estaba preso inocentemente. Mas su consuelo fue en las palabras de Jesus Cristo, pues él sabía que Jesus prometió que los cristianos serían perseguidos por su fe en Cristo, tal como lo hicieron con Jesus (Juan 15:18–20 NVI). Además, Pablo también tenía esperanza porque sabía que Jesus venció el mundo (Juan 16:33 NVI) y que la Voluntad de Dios siempre prevalece (Efesios 1:11 NVI). Sin embargo, mismo con todos estos planes contra la voluntad de Dios, los judíos no pudieron vencer la voluntad de Dios. Pues no consiguieron el traslado de Pablo a Jerusalén, sino que él será trasladado a Roma para ser juzgado por César (Hechos 25:12 NVI). O sea, independentemente, de nuestras aflicciones, debemos siempre recordar que somos más bendecidos por sermos perseguidos por buscar la justicia (Mateo 5:10–12 NVI) y que Dios vence en el final.