Devocional Romanos 10: Cristo, el Fin de la Ley y la Fe
Devocional Romanos 10: Cristo, el Fin de la Ley y la Fe Reflexión sobre Romanos 10: por qué Cristo es la culminación de la Ley, la salvación como regalo inmerecido y nuestro llamado a divulgar el evangelio. Topics: devocional, .
Devocional Romanos 10: Cristo, el Fin de la Ley y la Fe
El devocional de hoy se encuentra en el libro de Romanos, capítulo 10, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo, en la carta dirigida a los Romanos, explica su deseo (i.e., que los israelitas sean salvos), que Cristo es la culminación de la Ley para que todo el que cree sea justificado y que debemos divulgar el evangelio para que todos puedan escuchar las buenas noticias.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- Cristo es la culminación de la Ley para que todo el que cree sea justificado. Pablo en esta carta revela su preocupación y el deseo ver los israelitas salvos (Romanos 10:1 NVI). Pero su preocupación es porque los israelitas a pesar de demostraren celo por Dios, no el celo correcto (Romanos 10:2 NVI). Es decir, ellos proclaman que aman a Dios pero no guardan sus mandamientos. Ellos prefieren establecer sus propias leyes en vez de seguir la Ley de Dios (Romanos 10:3 NVI). Cuando Jesus Cristo ya cumplió la Ley y ahora uno solamente necesita arrepentirse de sus pecados y creer en Jesus como su Señor y Salvador (Romanos 10:4 NVI). Pero por causa de su incredulidad, están cada vez más lejos de la salvación. Lo mismo se aplica a muchos de nosotros que nos consideramos cristianos pero seguimos juzgando los demás. Cuando decimos que el fulano es más pecador que yo o su pecado es peor que el mío, estamos apelando a una ley que nosotros mismos creamos. Para Dios ambos somos pecadores y estamos condenados a la muerte (Romanos 6:23 NVI). Y lo único que podemos hacer para alcanzar la salvación es poner nuestra fe en Jesus Cristo. Pues aquel que acepta a Jesus Cristo también acepta Aquel que lo envió (Juan 13:20 NVI). Por eso, debemos siempre recordar que no alcanzamos la salvación, mas sí la recibimos como regalo de Jesus Cristo (Juan 3:16 NVI). Porque nadie consigue la salvación por cuenta propia (Efesios 2:8–9 NVI). Entonces, jamás debemos juzgar los demás como si fueran peores que nosotros. Pues estamos todos en el mismo barco necesitando la ayuda de Jesus Cristo para recibir la vida eterna.
- Debemos divulgar el evangelio para que todos puedan escuchar las buenas noticias. Nuestra misión como cristianos es guardar los mandamientos de Jesus y divulgar el evangelio por todos rincones del mundo (Juan 14:15 y Marcos 16:15 NVI). Porque la salvación, solamente, es posible gracias al regalo de Dios (i.e., envió su hijo unigénito para que todos que creen en Él sean salvos y reciban la vida eterna) (Juan 3:16 NVI). Entonces, para ayudar la mayoría de las personas, debemos divulgar el evangelio de Jesus. Después, cabe a cada uno decidir lo que va a hacer con la información: aceptar o rechazar. Pues los israelitas escucharon el evangelio pero muchos por incredulidad no aceptaron (Romanos 10:16–18 NVI). Mientras los que no eran conocido como el pueblo de la promesa aceptaron (Romanos 9:24–26 NVI). Por eso, a nosotros cabe apenas compartir la información y después dejar que el Espíritu Santo haga lo resto (Romanos 5:5 NVI). Si, por casualidad, aquellos a quien llevamos el mensaje no nos reciben bien, podemos sacudir el polvo de los pies en testimonio contra ellos (Lucas 9:5 NVI).