Devocional Romanos 16: Gratitud, Prudencia y Discernimiento
Devocional Romanos 16: Gratitud, Prudencia y Discernimiento Reflexión sobre Romanos 16: gratitud, prudencia y discernimiento en la vida cristiana. Topics: devocional, .
Devocional Romanos 16: Gratitud, Prudencia y Discernimiento
El devocional de hoy se encuentra en el libro de Romanos, capítulo 16, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo termina de escribir su carta, dirigida a los Romanos, saludando en gratitud todos los que le ayudaron personalmente en su caminada de fe en Cristo. Además, Él también advierte los Romanos a se apartaren de aquellos que causan división y dificultades, y van contra las cosas de Dios. Pablo, por último, pidió a los Romanos que sean astutos para el bien y inocentes para el mal.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- Debemos ser gratos e agradecer a todos que nos ayudaron en la vida. En este capítulo, Pablo termina su carta dirigida a los Romanos saludando las personas que lo ayudaron. Y lo que observamos en su escritura es la gratitud en su corazón por estas personas. En nuestras propias vidas, independientemente, de las dificultades que atravesamos, hay e hubo personas que nos ayudaron bastante y no fuimos verdaderamente gratos a estas personas. Como cristianos la gratitud es algo que debemos practicar siempre—independientemente, de cuán grande o pequeña fue la bendición que recibimos. Por eso, la gratitud en nuestras vidas debe empezar todos los días agradeciendo a Dios por todo (1 Tesalonicenses 5:18 NVI). Después debemos también agradecer todas las personas por toda contribución que hicieron en nuestras vidas (1 Tesalonicenses 5:11 NVI). No debemos dar por sentadas las personas en nuestras vidas (incluyendo, nuestros padres, hermanos, parientes, amigos y conocidos). Pues la gratitud ayuda a mantener el corazón humilde y a percibir que en la vida necesitamos unos de otros. Y es, solamente, con humildad en nuestros corazones que podemos someternos correctamente a la Voluntad de Dios y entregar nuestros destinos debidamente en Sus Manos (1 Pedro 5:5 NVI).
- Debemos apartarnos de personas que causan división y problemas. Ciertamente, todos conocemos personas en el mundo que les gustan causar problemas, daños y división entre los demás. Pero Pablo nos advierte a nos alejarnos de estas personas (Romanos 16:17 NVI). Pues sus conductas van contra todas las enseñanzas de Cristo y nos van a influir a desviar del camino cierto. Porque la carne es débil (Romanos 8:3 NVI). Es decir, es mucho más fácil y natural para nosotros satisfacer los deseos de la carne (por nuestra índole pecaminosa) que satisfacer los deseos del espíritu. Entonces, cuanto más pasamos tiempo conviviendo con estas personas, más sufrimos las tentaciones que nos llevarán a pecar contra Dios y a apartarnos de Él. Porque cuando empezamos a vivir por los placeres de la carne, también dejamos de escuchar la voz de Dios (Romanos 13:14 NVI). Y esto es un precursor del peor pecado que podemos cometer que es blasfemar el Espíritu Santo (Mateo 12:31–32). Pues nuestros corazones endurecen y dejamos de arrepentirnos de nuestros pecados (Zacarías 7:12 NVI). Llevándonos a rechazar a Dios. Por eso, debemos ser muy cautelosos y vigilar quien son las personas que nos influencian a hacer lo que Jesus (y Dios) nos prohibieron de hacer y apartarnos de ellas. Pues nuestra salvación depende de esto.
- Debemos ser astutos para el bien e inocentes para el mal. Este es el modus operacional del cristiano, prescrito por Jesus y reiterado por Pablo (Lucas 6:27–28 NVI, Romanos 16:19 NVI). Como cristianos, en nuestros días, encontraremos muchas personas que nos causaran varios tipos de daños (e.g., emocional, físico, psicológico, etc.). Pero es, exactamente, ante estas situaciones donde debemos demostrar los frutos del espíritu (Gálatas 5:22–23 NVI). Pues cuando aprovechamos estas oportunidades para seguir el ejemplo de Jesus y practicar el bien, enseñamos los demás la Gloria de Dios a través de nuestras acciones (Mateo 5:16 NVI). Esto es lo que diferencia los cristianos de todos los demás y va a hacer con que las personas entiendan cuán glorioso es Dios. Porque fuera del cristianismo, el común es seguir el principio del ojo por ojo y diente por diente. O, aún peor, tú empiezas y yo termino. Es decir, no te metas conmigo, porque tu, solamente, decides como nuestro conflicto empieza y no como terminará. O sea, la gente se vuelve más astuto para causar daño y vengarse de los que les dañaron que hacer lo bien. Esto es lo normal hoy en día. Pero esto es, exactamente, lo que Jesus nos advirtió a nosotros a no hacer. Por eso, Jesus nos dijo que se tu mano derecha te lleva a pecar, córtala. Pues es preferible vivir en este mundo sin la mano derecha que tener la mano derecha e arder en el infierno eternamente (Mateo 5:30 NVI). Por tanto, debemos perdonar nuestros enemigos siempre, ámalos e orar por su salvación. Pues este es el padrón de ejemplo que Jesus nos dejó cuando nos perdonó al ser crucificado inocentemente por nosotros (Lucas 23:34 NVI).