Devocional 2 Corintios 4: El Tesoro en Vasijas de Barro
Devocional 2 Corintios 4: El Tesoro en Vasijas de Barro Reflexión sobre 2 Corintios 4: por qué guardamos la fe en cuerpos frágiles, el valor inestimable del evangelio y la esperanza eterna frente a las aflicciones. Topics: devocional, .
Devocional 2 Corintios 4: El Tesoro en Vasijas de Barro
El devocional de hoy se encuentra en el libro de 2 Corintios, capítulo 4, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo escribe en su segunda carta, dirigida a la iglesia de Corinto, explicándoles como nosotros (los cristianos) somos la vasija de barro que guarda el tesoro de Dios.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- Somos las vasijas de barro que guardan el tesoro de Dios. Cuando Pablo dijo esto a los cristianos en Corinto, lo que él quiso decir es que el tesoro que guardamos en nuestros cuerpos es la fe y creencia en Jesus Cristo como nuestro Señor y Salvador (y, consecuentemente, el Espíritu Santo). Es decir, como cristianos llevamos con nosotros en todos lugares la creencia que Jesus murió para salvarnos de nuestros pecados (Juan 3:16–18). Esto es el tesoro más valioso que uno puede tener, pues es el único que nos permite acceder la vida eterna con todas las bendiciones que trae. Además, es el único tesoro que nadie puede quitarnos mientras estamos viviendo ni cuando morimos. O sea, es el único tesoro que podemos llevar con nosotros mientras vivimos y cuando morimos (Mateo 6:19–21). También es la razón por la cual podemos sufrir más no desesperarnos, creer y no desfallecer y caer y levantarnos (2 Corintios 4:8–9). Pues tenemos el mejor puerto seguro de todos los tiempos (i.e., Dios) porque nos garantiza que todo estará bien en el final (Salmo 46:1 y Juan 16:33). Esto nos permite vivir la vida con una perspectiva sobre la eternidad y no, solamente, con el presente y futuro inmediato. Mas también nos permite percibir que la sabiduría y conocimiento del hombre es una locura para Dios y no es comparable (1 Corintios 3:18–19). Esto cambia nuestra forma de vivir. Pues dejamos de vivir para satisfacer los deseos de la carne—que el mundo idolatra—y pasamos a vivir para satisfacer los deseos del espíritu—que, consecuentemente, coincide con la Voluntad de Dios (Gálatas 5:16–18). Por eso, debemos estar alegres y gratos a Dios por recibir este tesoro. Además, debemos preservarlo y divulgarlo a los demás para que puedan también recibir este mismo tesoro (Marcos 16:15).