Devocional 2 Corintios 13: Cómo Corregir sin Alejar a Otros
Devocional 2 Corintios 13: Cómo Corregir sin Alejar a Otros Descubre en 2 Corintios 13 cómo abordar el pecado ajeno con humildad, evitar la hipocresía en la fe y reflejar los frutos del Espíritu al dar testimonio. Topics: devocional, .
Devocional 2 Corintios 13: Cómo Corregir sin Alejar a Otros
El devocional de hoy se encuentra en el libro de 2 Corintios, capítulo 13, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo termina su segunda carta, dirigida a la iglesia de Corinto, explicándoles que ya no será indulgente con los que pecaron ni nadie cuando for a visitarlos por la tercera vez. Ya que en su segunda visita (la anterior) los advirtió y fue severo con ellos y esto los hizo exigir una prueba de que Cristo habla por medio de él. Finalmente, Pablo se despide de ellos con saludos finales.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- El cuidado de no ser tan severo cuando advertimos otros creyentes y no creyentes para no les alejar de Dios. Este es un punto muy importante y personal en mi vida. Mas también creo que lo es para muchas personas que ya tuvieron contacto con cristianos. No me gustaba, en particular, la religiosidad de los cristianos y su juicio. Porque, frecuentemente, abordaban las conversaciones como si fueran acusaciones. Además, muchas veces implicaban con asuntos secundarios o terciarios que no tienen nada que ver con la salvación en Cristo—muchas veces eran asuntos de libertad cristiana. Es decir, no impactan tu relación con Dios al nível personal ni tu salvación desde que tengas la sabiduría, conocimiento y madurez espiritual para saberlo. Sin embargo, lo peor es que muchos cristianos suelen hablar y predicar sobre las cosas que se debe y no debe hacer, mas ellos mismos lo hacen. O sea, su mensaje aún que importante no es bien recibida por su hipocresía (Romanos 2:24). Sin contar que al hacer esto también están volviéndose en piedras de tropiezo para aquellos de poca fe y madurez espiritual (Mateo 18:6). Como cristianos debemos liderar las advertencias con amor sin juicios. Además, debemos ser humildes, respetuosos, pacientes, bondadosos, mansos y congruentes con nuestras creencias. Es decir, debemos ser vulnerables con los otros y ser buenos ejemplos de cristianos que están intentando seguir al máximo el ejemplo de Jesus. Solamente así, abrimos la puerta para que los demás se sientan confortables a abrirse con nosotros, respeten nuestra conducta y admiren nuestros frutos del espíritu (Gálatas 5:22–23). Cuando esto sucede, ahí sí, podemos abordar estos temas cuidadosamente y ser bien recibidos.