Devocional Romanos 6: Muertos al Pecado y Vivos en Cristo
Devocional Romanos 6: Muertos al Pecado y Vivos en Cristo Reflexión sobre Romanos 6: el precio del pecado, la transformación de conducta al aceptar a Jesús y lo que significa ser verdaderos esclavos de la justicia. Topics: devocional, .
Devocional Romanos 6: Muertos al Pecado y Vivos en Cristo
El devocional de hoy se encuentra en el libro de Romanos, capítulo 6, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo envía una otra carta a los Romanos explicando como nuestra conducta ahora como cristianos cambió. Que como cristianos nosotros debemos estar muertos al pecado y vivos en Cristo. Además, debemos ser esclavos de la justicia y jamás del pecado.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- Muertos al pecado, vivos en Cristo. Jesus Cristo vino al mundo, enviado por Dios, por su propia voluntad para salvarnos de nuestros pecados (Juan 10:18 NVI). Él era, completamente, inocente de cualquier pecado—fue el único hombre en que existió en la tierra que nunca cometió un pecado siquiera (1 Pedro 2:22 NVI). Pero su sacrificio fue necesario para que Dios pudiera perdonarnos y no juzgarnos según la Ley. Pues el salario del pecado es la muerte, y todos seres humanos, desde Adán, pecaron (Romanos 6:26, 3:23 NVI). Por eso, era necesario el perfecto sacrificio (i.e., la muerte de alguien con alma inmaculada para expiar todos pecados de la humanidad). Es decir, como la justicia y la misericordia de Dios van a ser cumplidas, alguien cualificado (Jesus Cristo) necesitó pagar el precio de la justiça por nuestros pecados. Para que Dios pudiera regalarnos su gracia y misericordia. Sin embargo, ahora que podemos obtener el regalo de la vida eterna creyendo en Jesus como nuestro Señor y Salvador, debemos cambiar nuestra conducta. El hecho de que ya no somos justificados por la fe, no quiere decir que debemos, simplemente, dejar de cumplir las leyes—aprenda más sobre este tema aquí. Es justo lo contrario. Debemos intentar obedecer y guardas los mandamientos y las leyes de Dios de la mejor manera que podemos. Pues, solamente, así estaremos honrando el sacrificio de Jesus y demostrando que creemos verdaderamente en Él y, consecuentemente, en Dios (Juan 14:15, 21 y 23 NVI). Pues, solamente, a través de nuestra conducta podemos demostrar que, realmente, servimos y adoramos a Jesus como nuestro Señor y Salvador.
- Esclavos de la justicia. Como cristianos que depositamos nuestras fe en Jesus Cristo, debemos ser esclavos de Él. Es decir, debemos buscar y ansiar ser esclavos de la justicia y no del pecado (Efésios 6:6 NVI). Después de la queda de Adán y Eva, la tierra fue maldecida y los seres humanos fueron condenados a la muerte (i.e., el pecado entró en el mundo) (Génesis 2:17, 3:17–19, Romanos 5:12, 6:23 NVI). El ser humanos empezó a ser esclavo del pecado y esto se perpetuo de generación a generación. Pues hombres pecadores tuvieron hijos con mujeres pecadoras, transmitiendo la propensión genética al pecado a sus descendientes. Por eso, es muy difícil (prácticamente, imposible) no pecar. Por eso, Jesus Cristo fue el único que podría salvarnos. Pues fue un ser humano perfecto y al mismo tiempo Dios—su esencia era la más pura posible (Juan 1:1, 14 NVI). Esto no es una realidad que nosotros con nuestros genes podemos replicar. Sin embargo, debemos intentar de corazón, alma, entendimiento y todas nuestras fuerzas amar y honrar a Dios por haber enviado su hijo unigénito para darnos la vida eterna. Para hacerlo, debemos, literalmente, volvernos esclavos de la justicia. Pues como seres humanos, solamente, podemos servir un señor con todas nuestras fuerzas (Mateo 6:24 NVI). Y aquel que sirve al otro, es su esclavo (Romanos 6:16 NVI). O sea, para honrar Jesus debemos convertirnos en su esclavo. Debemos dedicar nuestras vidas a servir a Jesus Cristo y, consecuentemente, a Dios. Por eso, cuando aceptamos Jesus Cristo como nuestro Señor y Salvador, pasamos a ser su esclavo y a servirlo de acuerdo a los mandamientos, leyes y preceptos de Dios.