Devocional 2 Corintios 1: El Dios de Toda Consolación
Devocional 2 Corintios 1: El Dios de Toda Consolación Reflexión sobre 2 Corintios 1: por qué Dios nos consuela en las aflicciones, el origen del sufrimiento y cómo alinear nuestras decisiones con la voluntad divina. Topics: devocional, .
Devocional 2 Corintios 1: El Dios de Toda Consolación
El devocional de hoy se encuentra en el libro de 2 Corintios, capítulo 1, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo escribe su segunda carta, dirigida a la iglesia de Corinto, explicándoles que Dios es el Dios de toda consolación y por qué tuve que cambiar sus planes.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- El Dios de toda consolación. Cuando escuchamos esta afirmación, dependiendo de nuestra madurez, sabiduría y conocimiento espiritual, interpretamos de formas distintas. Para aquellos que aún son niños en la fe o no creyentes, esto suena muy extraño (1 Corintios 2:14). Pues cómo puede Dios ser un Dios de consolación y, simultáneamente, permitir que tantas desgracias acontezcan (e.g., homicidios, desastres naturales, injusticias, hambre, sed, abusos sexuales, etc.). Realmente, esta observación haz sentido si echamos la culpa a Dios por todo que aconteció y siegue aconteciendo. Pero, para aquellos que ya son jóvenes, espiritualmente, sabemos que Dios no es el culpable por las desgracias que vivimos. Pues cuando Dios crió el universo, lo hizo perfectamente (Génesis 1:31). Fuimos nosotros (más específicamente, Adán e Eva) que fueron los primeros a desobedecer a Dios (Génesis 3:6). Por culpa de ellos y, consecuentemente, nosotros que el pecado entró en el mundo y continúa propagándose por el mundo afuera (. Mas aún así, Dios demuestra que es un Dios de consolación y misericordioso pues envió su hijo unigénito para salvar todos aquellos que creen en Él como Señor y Salvador. Además, Jesus también nos dejó el Consolador, el Espíritu Santo, para confortarnos mientras Cristo aún no volvió. Todas estas acciones demuestran que Dios es de toda consolación, pues mismo siendo culpables, Él no ahorra esfuerzos para salvarnos.
- Hacer nuestros planes de acuerdo a los planes de Dios. Este nuestro verdadero desafío como cristianos y es lo que más dificultades tenemos hasta los días de hoy. Digo hasta los días de hoy, porque antes no éramos así. Esto todo empezó cuando Adán e Eva comieron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Pues este fruto nos dió la creencia de que nosotros también supimos, tal como Dios, lo que es bueno y malo. Es decir, nosotros ahora pensamos que también tenemos la misma capacidad que Dios de discernir lo que es bueno y malo. Por eso, tenemos mucha confianza en nuestras decisiones y muchas veces pensamos que conocemos mejor que Dios lo que debemos hacer con nuestras vidas. Este es el peligro. Pues a partir del momento que empezamos a pensar así, también empezamos a endurecer nuestros corazones y a dejar de escuchar la Voz de Dios. Esto es pésimo. No difiere mucho de un paciente que está enfermo y deja de escuchar el médico especialista en su enfermedad. Esto es una receta para la muerte. Y es lo que acontecerá con nosotros sino nos arrepentimos de nuestra terquedad y pasamos a obedecer la Voluntad Divina. Pues el sueldo del pecado es la muerte y nosotros somos pecadores. Por tanto, solamente, poniendo nuestra fe en Dios aceptando su único hijo como nuestro Señor y Salvador es que tenemos salvación.