Devocional Romanos 2: El Justo Juicio de Dios y la Hipocresía
Devocional Romanos 2: El Justo Juicio de Dios y la Hipocresía Reflexión sobre Romanos 2: la advertencia de Pablo contra juzgar a otros, las consecuencias de la hipocresía y la justicia imparcial de Dios. ¡Lee más! Topics: devocional, .
Devocional Romanos 2: El Justo Juicio de Dios y la Hipocresía
El devocional de hoy se encuentra en el libro de Romanos, capítulo 2, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo escribió una otra carta para advertir y alertar los Romanos (judíos y no judíos) sobre el justo juicio de Dios y el peligro de la hipocresía judaica.
Observaciones
Estas fueron mis observaciones.
- El justo juicio de Dios. Pablo advierte e alerta los Romanos que se hallan en derecho de juzgar los demás por los pecados que cometen, como si ellos no fueran inocentes de pecados (los mismos que juzgan los demás u otros). Desafortunadamente, todos lidiamos con esto tanto del punto de vista del recipiente o de lo dador. Pues todos sentimos aquella sensación de rechazo, menosprecio y juicio cuando alguien nos juzga. Entonces, todos sabemos que es malo juzgar los demás por los pecados que cometen porque no nos gusta que nos juzguen. Hasta porque no existe nadie en la face de la tierra que sea bueno a los ojos de Dios. Solamente, Dios es bueno (Marcos 10:18 NVI). O sea, todos somos pecadores. Además, las consecuencias de juzgar los otros no se quedan solamente en este mundo. Pues la misma barra de medir que usamos para juzgar los demás, será la misma que Dios usará con nosotros (Mateo 7:1–2 NVI). Pues Dios no tiene favoritos (Romanos 2:11 NVI). Por eso, Pablo nos alerta que de nada vale juzgar los demás mismo en el interior. Pues Dios es justo y omnisciente. Él juzga de acuerdo con la verdad (Romanos 2:2 NVI). Y la verdad es que nosotros juzgamos los demás por los mismos pecados que también cometemos y Dios nos castigará por eso también (Romanos 2:1 NVI). Por eso, debemos dar gracias a Dios, dejar la obstinación y arrepentirnos de nuestros pecados. Pues Él nos dará la vida eterna a todos que perseveran en las fe, buenas obras y buscan su gloria (Romanos 2:7 NVI). Pero los que por egoísmo rechazan la verdad, sufrirán la ira y enojo de Dios (Romanos 2:8 NVI).
- La hipocresía de los cristianos aleja los no cristianos de Dios. Este es una realidad que todos conocemos. Yo mismo, en mi caminada de fe en Dios, también presencié esta hipocresía. Y, en aquella época, aún era niño, no tenía la madurez espiritual ni conocía la Palabra de Dios como ahora. Entonces, esta observación es personal para mí. Pues fue, justamente, por esta incongruencia entre las creencias y las acciones de los cristianos en la iglesia que me llevaron a huir de allá. Por eso, Pablo llama la atención a los judíos, que recibieron la Ley de Dios, y hallan que tienen el discernimiento para saber lo que es cierto y errado. Los mismos que se dicen see guías de los ciegos y luz de los que están en la oscuridad pero cometen los mismos pecados que condenan en los demás (Romanos 2:17–23 NVI). Pablo los recuerda que por culpa de ellos los no judíos blasfeman el nombre Dios y se alejan de Él (Romanos 2:24 NVI). Esto es la misma advertencia que debemos acatar como cristianos. Pues cuando proclamamos al mundo que somos cristianos, nuestras actitudes y acciones afectarán como los no cristianos ven a Dios, Jesus Cristo y La Sagrada Escritura. Esto porque las acciones dicen más sobre lo que creemos que las palabras. Por eso, Jesus dijo que conocierais el árbol por sus frutos. Pues el buen árbol da buenos frutos y el árbol malo da malos frutos: jamás un buen árbol dará malos frutos ni el árbol malo dará buenos frutos (Mateo 7:16–20 NVI). Sin embargo, también, ahora, con más madurez espiritual y conocimiento sobre La Palabra, sé que todos somos de cierta forma hipócritas, pues todos seguimos pecando todos los días. Y la iglesia es el lugar para todos aquellos que necesitan el perdón y la salvación de Jesus Cristo. Por eso, Jesus respondió los fariseos diciendo que los sanos no necesitan médicos, sino los enfermos; y Él vino a llamar los pecadores, no los justos (Marcos 2:17 NVI). Entonces, debemos entender y tener compasión por nuestros hermanos cristianos pues todos somos pecadores y hipócritas. No debemos condenarlos porque son pecadores (tal como nosotros), pues es exactamente por eso que Jesus vino y se sacrificó—para salvarnos de nuestros pecados y darnos la vida eterna.