Primer plano de un firme apretón de manos entre dos personas sobre un fondo amarillo claro.

Devocional 1 Corintios 6: Reconciliación y Santidad del Cuerpo

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Devocional 1 Corintios 6: Reconciliación y Santidad del Cuerpo Reflexión sobre 1 Corintios 6: por qué solucionar disputas entre creyentes sin tribunales y el peligro de la inmoralidad sexual en el templo del Espíritu. Topics: devocional, .

Devocional 1 Corintios 6: Reconciliación y Santidad del Cuerpo

El devocional de hoy se encuentra en el libro de 1 Corintios, capítulo 6, y esto fue lo que sucedió.

Sinopsis: En este capítulo, Pablo advierte, en la carta dirigida a la iglesia de Corintios, sobre demandaren los pleitos entre creyentes ante los incrédulos y los peligros de la inmoralidad sexual.

Observaciones

Estas fueron mis observaciones.

  1. No debemos demandar nuestros pleitos entre creyentes ante los incrédulos. Esta es una observación que no hace mucho sentido sin madurez espiritual y sabiduría en las escrituras. Pues ella está basada en la premisa (i.e., creencia) de que Dios está por detrás de toda creación, nosotros pecamos y condenamos todas criaturas a muerte, y Él envió Jesus Cristo para salvar todos aquellos que lo aceptan como Señor y Salvador (Colosenses 1:16, Génesis 3:14–19 y Juan 3:16 NIV). Sin estas premisas, no es posible entender esta observación. Por eso, Pablo explica a los Corintios, en los capítulos anteriores, que para el mundo la sabiduría y conocimiento cristiano es una locura (1 Corintios 1:18 NIV). Sin embargo, después de percibir esto también nos apercibimos que esto es, simplemente, un curativo. Pues la cura (i.e., el correcto) es no haber pleitos entre los cristianos. Pues como cristianos somos seguidores de Jesus Cristo y Jesus nos dijo que no debemos tener pleitos con nuestros hermanos y que debemos buscar reconciliarse con ellos antes que se transforme en una demanda ante el tribunal (Mateo 5:25–26 NIV). Por eso, Pablo reprende los cristianos en Corinto por llegaren al punto de tener pleitos con sus hermanos y demandarlos ante los incrédulos. Porque esto es vergonzoso entre cristianos y va, totalmente, contra lo que Jesus enseño (1 Corintios 6:1–6 NIV). Por tanto, debemos siempre buscar la reconciliación con nuestros hermanos y solucionar los problemas antes de llevarlos al tribunal. Pues cuando los llevamos al tribunal, estamos sujetos a las leyes de los hombres. Y, ciertamente, verdadera justicia no será servida y aún tendremos que sufrir las consecuencias al pie de la letra.
  2. Los peligros de la inmoralidad sexual. Este es un tema que siempre fue muy pertinente y sigue siendo hasta en nuestros días. Desde que el pecado entró en el mundo, nuestra carne se volvió cada vez más débil (Mateo 26:41 NIV). Por eso, hoy (después de varias generaciones de pecadores), necesitamos más aún de la ayuda del Espíritu de Dios para dejar de satisfacer los deseos de la carne (Gálatas 5:16–17 NIV). Sin el Espíritu Santo, es imposible controlar los deseos de la carne. Y debemos controlar los deseos de la carne se queremos acercarnos cada vez más de Dios y reconciliarse con Él. Además, debemos atentarnos al hecho que de nuestros cuerpos constituyen el Cuerpo de Cristo y sirven de templos para el Espíritu Santo (1 Corintios 6:15, 19–20 NIV). Porque cuando practicamos alguna inmoralidad sexual (e.g., fornicación, masturbación, etc.) estamos dañando los miembros de Cristo y el templo del Espíritu Santo. Esto es muy grave y las consecuencias son internas y no externas. Por norma, los efectos de los pecados tienden a sentirse más afuera de nuestros cuerpos, pero la inmoralidad sexual hace el contrario—las consecuencias son más devastadoras adentro de nuestros cuerpos (1 Corintios 6:18 NIV). Porque aquel que practica la inmoralidad sexual peca contra su propio cuerpo (i.e., contra el miembro del cuerpo de Jesus y profana el templo del Espíritu Santo). Además, sabemos también que cuando uno se une a alguien (i.e., tiene relaciones sexuales con alguien) estas personas se transforman en una sola carne. Por eso, no debemos practicar la fornicación heterosexual mucho menos la homosexual. Pues nuestros cuerpos fueron hechos para el Señor (1 Corintios 6:13, 19–20 NIV). Por tanto, debemos huir de la inmoralidad sexual tal como Pablo dijo a los Corintios.
Cartel blanco en una cerca de malla de alambre con la cita bíblica «JESUS THE WAY THE TRUTH THE LIFE JOHN 14:6».
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