Devocional Romanos 3: La Fidelidad de Dios y la Salvación por Fe
Devocional Romanos 3: La Fidelidad de Dios y la Salvación por Fe Reflexión sobre Romanos 3: la fidelidad inquebrantable de Dios, la realidad de que no hay ningún justo y cómo la fe en Jesús nos otorga la salvación. Topics: devocional, .
Devocional Romanos 3: La Fidelidad de Dios y la Salvación por Fe
El devocional de hoy se encuentra en el libro de Romanos, capítulo 3, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo escribió una carta parta responder las objeciones de los Romanos. En esta carta, él habla sobre los 3 siguientes temas: la fidelidad de Dios, la no existencia de un solo justo y la salvación mediante la fe.
Observaciones
- La fidelidad de Dios. Dios es fiel y siempre cumple con sus promesas—esta es la primera creencia que debemos tener. Él es, eternamente, bueno, misericordioso, compasivo, omnipotente, omnipresente y omnisciente. Es decir, Él es la única entidad en el mundo que podemos depositar nuestras esperanzas con la certeza de que cumplirá sus promesas. Nada más en el universo posee estos atributos. Por eso, nada excepto Dios es digno de nuestra fe y alabanza. Alabar cosas de este mundo que son finitas y no poseen todos los atributos de Dios es insensato. Sé que, a veces, es difícil creer que todo saldrá bien. Especialmente, cuando todo parece ir de mal a peor. Sin embargo, Dios puede tardar (según nuestra perspectiva errónea), pero Él jamás fallará. Las Sagradas Escrituras demuestran eso. Todas las promesas que Dios hizo hasta aquí, se cumplieron: que Abraham sería el padre de grandes naciones (Génesis 12:2 NVI), que su descendencia sería numerosa (Génesis 13:16 NVI), que todas las naciones serían salvas por su descendencia por causa de su obediencia a Dios (Génesis 22:18 NVI), etc. Esto es lo que Pablo realzó a los Romanos judíos que tenían objeciones sobre la importancia de ser judío. Pues ellos alegaban que si no es necesario circuncidar ni aferrarse a la ley para lograr la salvación, cuál es la ventaja de ser judío? Pero Pablo les dijo que los judíos son importantes pues a ellos fue confiada las Palabras de Dios (Romanos 3:1–2 NVI). Y fue a través de ellos que Jesus Cristo vino al mundo para salvarnos (Juan 4:22 y Romanos 1:3 NVI).
- No hay un solo justo. Según el criterio de justicia perfecta de Dios, nadie en la tierra puede satisfacerlo. Por eso, nadie es justo o bueno a los ojos de Dios (Eclesiastés 7:20 NVI). Todos somos pecadores y descendientes de pecadores. Es exactamente, por eso, que Dios envió su hijo unigénito para salvarnos de nuestros pecados y darnos la vida eterna (Juan 3:16 NVI). Por eso, la creencia que vemos hoy donde las personas si auto proclaman buenos es una gran trampa. Pues esta creencia los ciega la visión espiritual, los induce a blasfemar contra el Espíritu Santo y les haz olvidar que necesitan del perdón de Dios para ganar la salvación. Por eso, nunca debemos hallar que somos buenos y, solamente, los demás pecadores necesitan arrepentirse de sus pecados y creer en Dios. Pues esto ciertamente nos llevará a condenación (Lucas 18:9–14 NVI).
- La salvación mediante la fe. Este punto es el punto más importante del cristianismo. Por eso, todos debemos entender bien todas sus consecuencias e implicaciones. Además, esta es la creencia que difere el cristianismo de todas las otras religiones del mundo. En todas las otras religiones uno puede solamente con sus obras alcanzar la salvación: Gen Éden (judaísmo), Yanna (islam), Swarga (hinduismo), Nirvana (budismo), etc. Pero en el cristianismo, uno no gana la salvación, exclusivamente, por sus obras. Uno obtiene la salvación por la fe en Jesus Cristo (Efesios 2:8-9 y Romanos 3:28 NVI). O sea, uno no puede, simplemente, obedecer la Ley, no creer en Jesus Cristo y hallar que puede alcanzar la salvación. Por eso, la importancia de divulgar el evangelio por todas las naciones. Pues aún existen personas que no conocen el evangelio de Jesus Cristo y pueden perder su salvación por eso. Ya que nadie es bueno a los ojos de Dios. Si uno no acepta a Jesus Cristo como su Señor y Salvador, este será juzgado por Dios, exclusivamente, según la ley (Juan 12:47–48 NVI). O sea, Dios no aplicará el sacrificio de Jesus Cristo en el juicio de esta persona. Por eso, esta persona ya está condenada (Juan 3:18 NVI). Sin embargo, esto no quiere decir que uno puede, simplemente, aceptar Jesus como Señor y Salvador y seguir sin cambiar su mala conducta. Pues es a través de nuestra conducta que se revela si realmente aceptamos a Jesus y fuimos cambiados por el Espíritu Santo. Si nuestra conducta no empieza a asemejarse ni un poquito con la de Jesus, esto quiere decir que aún no lo aceptamos verdaderamente. Por eso, nuestra conducta dirá realmente lo que creemos y en quién o qué depositamos nuestras esperanzas (Mateo 7:16–20 NVI).