Devocional Romanos 4: Abraham y la Justificación por la Fe
Devocional Romanos 4: Abraham y la Justificación por la Fe Reflexión sobre Romanos 4: cómo Pablo demuestra que Abraham fue justificado por la fe antes de la Ley y qué significa esto para nuestra salvación. Topics: devocional, .
Devocional Romanos 4: Abraham y la Justificación por la Fe
El devocional de hoy se encuentra en el libro de Romanos, capítulo 4, y esto fue lo que sucedió.
Sinopsis: En este capítulo, Pablo contesta una de las objeciones de los Romanos que no entienden por que somos justificados por la fe y no por la ley. Y Pablo usa el ejemplo de Abraham para demostrar con argumentos y evidencias como Abraham fue justificado por la fe y nosotros, su descendencia, también.
Observaciones
- Abraham fue justificado por la fe. Esto es una observación que puede percibir mejor gracias a Pablo por su excelente capacidad de defender la fe con evidencias y argumentos sólidos. Antes, cuando no estudiaba, diariamente, La Palabra, pensaba que la justificación por la fe empezó después de la crucifixión de Jesus. Creo que la mayoría de los nuevos cristianos (o aún mismo cristianos con cierta madurez) no saben exactamente cuando la justificación por la fe empezó. Creía que Dios en el viejo testamento solamente justificaba a través de la ley. Pero Pablo me hizo entender mejor y tener más atención a los pequeños pormenores del viejo testamento cuando él usa Abraham como ejemplo. Y, después de recordarme mejor y leer algunos versículos de Génesis sobre la historia de Abraham, percibí que Pablo está cubierto de razón. Cuando Dios hizo la primera promesa a Abraham, él aún vivía en Jarán con sus padres y parientes. Pero Dios le dió una misión y le prometió muchas bendiciones no solo para él, mas también sus descendientes y todas las naciones del mundo (Génesis 12:1–3 NVI). Y Abraham no se rehúsa a aceptar y hacer la voluntad de Dios. Él creyó en Dios, depositó su fe en Él y, simplemente, recogió sus bienes y todos que estaban con Él y fue a la tierra desconocida como Dios le mandó (Génesis 12:4–5 NVI). Todo esto aconteció mucho antes de la ley y el pacto hecho a través de la circuncisión. Pues la circuncisión fue una de las primeras leyes que Dios estableció con Abraham, todos sus descendientes y los que viven entre ellos (Génesis 17:10–11 NVI).
- Nosotros somos justificados por la fe. Esta es una creencia que como cristianos supimos y conocemos mejor por causa del Nuevo Testamento. Pues es a través de las epístolas de Pablo (específicamente, Romanos y Gálatas) donde aprendemos, formalmente, la doctrina sobre la justificación por medio de la fe (Romanos 3:28, 4:3, 5:1 y Gálatas 2:16, 3:24 NVI). Sin embargo, más una vez, gracias a Pablo y su sabiduría dada por Dios, él nos demuestra que fue con Abraham que todo esto empezó. Dios prometió a Abraham que bendecirá a todos aquellos que lo bendijeren y maldecirá todos que maldijeren; y que todas las naciones del mundo serán bendecidas por causa de Abraham (Génesis 12:3 NVI). Todo esto aconteció antes del pacto de la circuncisión: que es una de las leyes que Dios dió a Abraham, sus descendientes y todos varones que vivían con ellos (Génesis 17:11–14 NVI). O sea, Dios jamás, mismo en el Viejo Testamento, quería que fuéramos justificados por la ley. Porque esto nos daría razón para jactarse de nuestras capacidades y rechazar a Dios con más facilidad (Romanos 3:27 y 4:2 NVI). Además, la fe no tendría más ningún valor si las personas que recibieran la salvación fueran a través de la Ley (Romanos 4:14 NVI). Pero Dios quiere que seamos humildes y recibamos nuestra salvación por medio de la fe en Jesus Cristo y, consecuentemente, a Dios. Pues, solamente, así todas las naciones quedarán incluidas en el pacto que Dios hizo con Abraham (Romanos 4:16–17 NVI). Esta creencia también contesta la pregunta de todos aquellos que preguntan si uno puede ser salvo por, simplemente, cumplir la Ley sin creer en Jesus o Dios. La respuesta es no, porque Dios jamás quiebra sus promesas, pues Él prometió a Abraham que por causa de su fe todas las naciones serían bendecidas. Y Él no quiere que nadie piense que pueda obtener la salvación por mérito propio, pues esto alimentará el orgullo y jactancia de las personas. Además, invalidaría la necesidad del sacrificio de Jesus Cristo. Por eso, debemos siempre acordarnos que recibimos la salvación de gracia como regalo de Dios, por la fe que tenemos en Jesus Cristo (y, consecuentemente, Él).