Dos alianzas de boda de oro sobre un pasaje bíblico abierto que habla sobre el matrimonio.

Devocional 1 Corintios 7: Principios Bíblicos del Matrimonio

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Devocional 1 Corintios 7: Principios Bíblicos del Matrimonio Reflexión sobre 1 Corintios 7: los deberes cónyuges, el propósito de la soltería, el yugo desigual y las pautas bíblicas sobre el divorcio y las segundas nupcias. Topics: devocional, .

Devocional 1 Corintios 7: Principios Bíblicos del Matrimonio

El devocional de hoy se encuentra en el libro de 1 Corintios, capítulo 7, y esto fue lo que sucedió.

Sinopsis: En este capítulo, Pablo da consejos matrimoniales a los miembros de la iglesia de Corinto. Pablo les explica sobre los siguientes temas: cónyuges deben satisfacer uno al otro en el matrimonio, solteros deben dedicar su vida al Señor, creyentes casados con no creyentes deben divorciarse cuando los no creyentes piden el divorcio y un hombre o mujer puede casarse nuevamente en Dios solo cuando su cónyuge muere.

Observaciones

Estas fueron mis observaciones.

  1. Cónyuges deben satisfacer uno al otro en el matrimonio. Cuando uno decide, voluntariamente, casarse con alguien, debe honrar sus deberes matrimoniales (1 Corintios 7:3 NIV). Pues nadie fue forzado a casarse. Y uno de los deberes conyugales es la unión del hombre con su mujer a através de las relaciones sexuales. Pues cuando el hombre se une a su mujer, ambos se vuelven en un solo ser (Génesis 2:24 NVI). Es decir, ahora ambos deben estar unidos y de acuerdo en sus decisiones. Pues ahora ya no existen decisiones unilaterales sin llevar la opinión del otro en consideración. Cuando Dio crió el sexo entre hombre y mujer, lo hizo para que sea, únicamente, disfrutado en el contexto del matrimonio (Hebreos 13:4 NIV). Por eso, cuando uno deja de satisfacer los deseos de su cónyuge, abre una puerta para tentaciones. Es en estas circunstancias que Satanás busca semejar la semilla de la inmoralidad sexual entre el casal (1 Corintios 7:5 NIV). Porque cuando uno fue expuesto a los placeres de la carne a través del sexo, se vuelve muy difícil vivir en el matrimonio sin tenerlo—excepto en los casos que ambos deciden abstenerse del sexo. Por tanto, si uno se encuentra casado debe, sí, buscar la intimidad sexual con su pareja y disfrutar del regalo que Dios les dió para aprovechar en su matrimonio.
  2. Solteros deben dedicar su vida al Señor. Ahora, cuando uno está soltero, esto no quiere decir que tiene la libertad para hacer lo que quiera. Es justamente lo contrario. Esta persona debe dedicar su vida a Dios, pues tiene más tiempo en sus manos para hacerlo. Por causa del tiempo libre que tiene por no estar casado, esta persona debe buscar andar en el Espíritu, para no vivir en pecado (1 Corintios 7:8–9 NIV). Pues los deseos del Espíritu y de la carne son opuestos. Uno no puede servir a uno sin menospreciar el otro (Gálatas 5:16–17 NIV). Dicho esto, debemos tener mucho cuidado cuando estamos solteros y ser honestos con nosotros mismos. Debemos ser francos y reconocer si estamos dispuestos y preparados para abstenerse de los deseos de la carne para siempre u hasta el matrimonio o no. Si la respuesta es no, porque no recibimos este don de Dios, entonces fuimos hechos para vivir nuestras vidas en matrimonio y no podemos vivir solteros por largos periodos de tiempo porque volveremos a vivir en pecado (i.e., inmoralidad sexual). Si la respuesta es sí, entonces tenemos este don y fuerza espiritual para vivir nuestras vidas lejos de la inmoralidad sexual y podemos permanecer solteros. Pero estas son las dos opciones que todos deben contemplar y decidir cual de las dos más nos identificamos.
  3. Creyentes casados con no creyentes deben divorciarse cuando los no creyentes piden el divorcio. Esta observación no es muy obvia a primera vista, pero hace todo sentido cuando leemos la explicación de Pablo. Pablo dijo en esta carta a los Corintios que si un creyente está casado con un no creyente, debe permanecer en su matrimonio e hacerlo funcionar, pues así su cónyuge será santificado a través de usted. Es decir, cuando un hombre se une a una mujer ambos se transforman en un solo ser en Dios. Esta unión cuando hecha entre creyentes y no creyentes, permite que el no creyente pueda ser santificado por la santidad de su cónyuge en matrimonio (1 Corintios 7:12–14 NIV). Lo que permite que esta persona pueda encontrar el camino de la santidad y redimirse en Dios. Además, esto también permite que los hijos provenientes de este matrimonio sean santificados por esta unión. Por eso, Pablo recomienda que si uno se encuentra en un casamiento de yugo desigual, debe nutrirlo e hacer lo mejor para que funcione. Solamente, en el caso que el cónyuge no creyente quiera divorciarse, es que uno debe darle el divorcio (1 Corintios 7:15 NIV). Sin embargo, debemos también saber que esta es una concesión y no la solución ideal. Pues no es recomendable casarse con un alguien de yugo desigual—es decir, con creencias diferentes (2 Corintios 6:14–15 NIV). Pues esto solo dificulta más la caminada en unión que ya es muy difícil. Pero si uno ya se encuentra en esta situación, debe hacer lo mejor de su situación en Dios (1 Corintios 7:17 NIV).
  4. Un hombre o mujer puede casarse nuevamente, en Dios, solo cuando su cónyuge muere. Esta observación puede causar confusión, pero solo cuando no entendemos lo que es el matrimonio en Dios. Cuando un hombre sale de la casa de sus padres y se une a su mujer, ambos se transforman en una sola carne (Génesis 2:24 NIV). Es decir, el matrimonio entre un hombre e una mujer es la unión de los dos en un ser en Dios. Además, cuando uno se une a su mujer (a través del sexo) ambos están unidos hasta que la muerte los separe (Mateo 19:6 NIV). Por eso, se dice este voto ante el pastor y los testigos en la ceremonia religiosa del matrimonio. Porque no existe separación sino en la muerte. Por tanto, el divorcio como lo entendemos en nuestra sociedad solo disuelve el contrato ante la sociedad. Porque ante Dios y en el mundo espiritual, ambos aún siguen casados. Y todos aquellos que deciden casarse o tener relaciones sexuales con estas personas, están cometiendo adulterio (Romanos 7:2–3 NIV). La única excepción es en casos de infidelidad sexual por parte de uno de los cónyuges. Pues, en esta situación, uno quiebra el matrimonio porque comete adulterio y se vuelve espiritualmente unido a otra persona. Entonces, uno puede divorciarse en esta situación no solamente ante la sociedad mas también ante Dios.
Cartel blanco en una cerca de malla de alambre con la cita bíblica «JESUS THE WAY THE TRUTH THE LIFE JOHN 14:6».
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Fichas de juego de mesa con letras negras formando la frase «CORRECT WITH LOVE» sobre un fondo claro.
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Etiqueta negra con la palabra «GRACE» impresa en letras blancas en relieve sobre una pared de concreto gris.
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